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Soy STF en La Nevera 61

CLOROFILA DEL CIELO AZUL

20/08/2004 - 06:47

ESTOY QUE ROMPO POR AQUÍ, QUE ROMPO POR ALLÁ

Ay, qué fuerte, mari.

Hoy por la mañana acompañé a mi madre a un abogado porque no sabía dónde quedaba la calle en la que tiene el despacho (y yo tampoco), y mira que le dije, que cómo se le ocurre acompañarse de mí para algo relacionado con la orientación.
Pues nada, antes de ir busqué en la internet un callejero y me imprimí la parte de la calle esta.
Más o menos yo tenía la idea clara, pero qué va, qué va mari. Nos metimos por la calle de la Herrería (conocida por los numerosos "night clubs" que hay) y ahí preguntando yo a una señora de uno, y nada, y más tarde a un taxista, que me indicó mal. Un taxista, que se supone que es su deber saber dónde está cada calle, supongo.
Bueno, no sé cómo, pero después de cuarenta y cinco minutos de búsqueda nos encontramos justo delante del portal, así por casualidad.
Qué amable el letrado, que me dijo:
"tú eres la famosa Estefanía (yo pensando: "ay, no habrá visto el vídeo y se atreverá a decirlo delante de la mía madre"), yo hice tu herencia".
Bueno, sólo era eso, que yo no lo conocía de nada.

Más tarde nos fuimos a esperar a mi hermana a la puerta de la biblioteca y mientras me metí en una cafetería a comprar un agua (mal, que el agua es incontable) y el camarero me dice: "¿tú, qué?".
Joder, que eso sólo me lo dice Luis, pero porque me conoce.
Así, me sentí como súper-famosa.

Hoy por la noche, supuestamente habíamos quedado varios del cine para salir, dado que la perraca de Patri se nos va para Barceloca y era rollo despedida.
Pero qué va, qué va mari, que al final sólo se vinieron a tomar algo con nosotras otros dos y nadie más.
Cuando éstos se fueron, pues Patri y yo seguimos la fiesta, yo pensando, lo admito, que iba a ser el horror de la poca gente que veríamos.
Pero qué va, qué va mari, que nos fuimos al bar de Dennis, que desde aquí pido me haga RRPP o algo y muy bien, haciendo fotos, que la decoración es como muy chic.
Bajamos a la zona del Arenal y nos metimos en un bar repleto repleto, te lo juro mari, de gente, en su mayoría hombres, feos, pero hombres.
Y ahora viene lo mejor, que si no lo cuento: reviento, que como nunca me pasa pues me hace ilusión.
Que ligué mari, que ligué, pero no con uno, ni con dos, ni siquiera con tres (que ya es como increíble), con hasta cuatro, sí, sí. Muy fuerte, lo que yo te diga.
Ahora vamos a rajar:
El primero era así como raro, que me invitaba un día que yo eligiera a tomar una mirinda. ¡Coño!, que la mirinda ya quedó fuera de circulación años ha, que yo la recuerdo de pequeña, que la vendía mi abuela. Él, erre que erre: "e dálle que dálle, fía na roca", que en México sí la venden. Pues no sé, invítame a México si ves que tal.
El segundo era de Cádiz, que se me abalanzó mientras decía: "pisha, ¿cómo te llamas?", y yo me reí, claro, cómo no, que es que no es normal esto. Quería bailar porque la chapa que yo llevaba, que reza: "my boyfriend is out of town...", pues le dió como motivación.
El tercero era de Madrid, y venía con sus dos primos, uno de ellos de la Pucela profunda (que no sé si la hay), porque le tenía el hombro a la pobre Patri molido de tanto darle, que ella pensó: "pues tendrá vacas y les hará así". Éste era en sus propias palabras: "bajito, feo y malo, pero la belleza está en el interior". Sí, venga, va, será por eso que no me como nada.
El último ya fue uno de estos que te llevan a casa en coche, a todo lujo.
Pero qué va, qué va mari, que yo prefiero taxi conocido.

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