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Soy STF en La Nevera 61

CLOROFILA DEL CIELO AZUL

29/06/2005 - 16:06

PARA MEAR Y NO ECHAR NI GOTA

Ayer fuí a la inauguración de La Fábrica de Chocolate y muy bien. Ahí fue donde me enteré de que a la revisión médica del trabajo debía llevar una muestra de orina, en un bote, que no tenía y como que a las dos de la mañana con la farmacia de guardia en el Calvario y viviendo yo en Teis tampoco podía conseguir.
Finalmente me di por vencida y opté por la mejor solución, ir a una farmacia antes de la revisión, aunque llegaría tarde.
Vale, era el primer pis de la mañana, con lo cual me aguanté como una jabata las ganas mientras esperaba el bus y una vecina me hablaba, mientras iba en el bus y mientras esperaba a que la farmacia abriera.
Abre la farmacia, tarde, que para estamos en España, compro, me meto en el baño de una pastelería y voy a los laboratorios donde era la revisión, tarde, tarde.
Con la preocupación urinaria se me quitó la hipocondría ante el análisis de sangre. Sólo acerté a decirle a la enfermera, tan protocolaria ella que me trataba de usted, que no pensaba mirar a la aguja, que me mareaba. Ella en su línea de diplomacia contestó que con que ella la viera era suficiente.
Me dicen que vaya a desayunar y a la vuelta entro en la consulta de una doctora.

Me hace preguntas, cubre papeles, me ausculta, me palpa, me hace un electrocardiograma con las pinzas mal colocadas, le sale al revés, me lo repite, me muero de la risa pero no puedo respirar fuerte.
Me dice una cosa que me sorprende porque yo, oye, ni cuenta le había echado ¿sabes?. Que soy extremadamente blanca dice, que tenga cuidado con el sol. Y yo, ya ya, si pensaba ir una hora el primer día. Eso es demasiado para tí. Ay, yo tan convencida de poseer el tono de Beyoncé, yo, que me creía mulata y que te golpeen con la verdad en la cara de este modo duele, duele mucho.
Me la juego a que conocéis a alguien más pálida que yo: Miércoles.

Me pasan a otra sala y de vista fatal, fatal, pero de oído, lo que me echen, que para eso lo llevo agudizando para contrarresto de miopías y astigmatismos. Me va a hacer soplar por un tubo y a la enfermera le da la risa porque teclea que tengo 165 años. Ya, es que parezco mayor, son 24 muy mal llevados, será por la piel que parezco un cadáver. Ahora la correcta enfermera me tutea, al fin. La hice reír.

Al fin me voy, loca de prisa porque había quedado con Paula, y en busca de una fotocopiadora por el centro, que es poco menos que "busca una aguja en un pajar".
Me meto en la primera que veo y la dependienta está hablando con una cartera (de las de Correos, se entiende, gran empresa) y se ríe animada. Yo que no me sé la gracia le sonrío más que nada por empatía y para ver si me atiende. Me toca el turno y cuando voy a pagar:

- Tú si quieres también puedes venir a mi reunión
- ¿Cómo?
- Que te puedes venir a una reunión
- ¿Y de qué va?
- Pues es una sexware
- ¿Y qué hacéis?
- Pues me dejan productos del sex-shop de al lado y los abrimos y vemos cómo son, porque en la tienda te puedes quedar con las ganas por vergüenza
- Ah, pues me parece fenomenal. Y ¿cuándo es la reunión?
- Este viernes
- Ay, es que me viene fatal, tengo examen el lunes
- Bueno mira, me das tu teléfono y yo te llamo cuando sea la próxima
- Bien, pero mejor mándame un sms ¿no?, te saldrá más barato
- Sí, sí, mejor así. ¿Cómo te llamas?
- Estefanía
- ¿Y tu teléfono?
- 6** *** ***. Y tú ¿dónde vives?
- Cerca del Carrefour, muy céntrico
- ¡Yo trabajo allí, en el cine!
- No me digas, yo casi no voy
- Ya, no vayas, es muy caro, demasiado
- Bueno, el otro día fui pero no estabas
- Ya, es que sólo estoy los fines de semana
- Me pasaré a saludarte
- ¡Genial! Pues quedamos así. ¡Adiós!
- ¡Adiós!

O como en la vida te pasan cosas de lo más interesante. Si alguien se apunta, yo iré, claro.

El resto de la mañana, hasta ahora se resume en tomar café con Rosa y Paula y en mantener el secreto de confesión porque las cosas de chicas, cosas de chicas son.

antes - después